El gusto

Editorial Nº1

 

Las canciones de Bob Dylan, el mondongo, darle de comer a las palomas, jugar al fútbol, bailar, estrenar la vajilla nueva en un picnic campestre, hacer trampa, teñirte las canas, usar sombrero, qué cosa extraña lo que te gusta.

Nos preguntamos qué es, de dónde nace, cómo se contagia o muere el gusto.

Es extraño ver también cómo puede ser que en un determinando momento a todos les gusta lo mismo. Los tatuajes, el mármol, las suculentas. Podés decir, bueno eso es una moda y está perfecto, pero lo que nos inquieta es el gusto particular de una persona singular, de qué se trata.

Eso debería ser un modo, una costumbre cultural en un determinado espacio de tiempo, una forma de estar, de ser agradable con el entorno.

Quizás sean los sentidos que uno fue ejercitando de una u otra manera, lo que te lleva a gustar de alguien o de alguna cosa, por más mínimo que sea el ejemplo.

Llevar al Delta las tazas de Capea, sí, esas viejas jarras enlosadas que para nosotros son nuevas y nos encantan, porque las encontramos en ese bazar que decía “Juguetería”

en la vidriera, porque nos gusta sentir el frio en los labios, el sonido cuando caen o la campana que se forma con cada golpe de cuchara, porque gustamos de servirles vino una tarde de trabajo, un poco dentro y otro poco fuera, sobre una pierna y el mantel.

No sé qué es, de dónde viene ni cómo muere, pero sí puedo pensar que el gusto me hace ser de esta forma, con los otros y conmigo.

Me gustaría que el gusto repetido formara un modal que se convirtiera en gesto, en cultura del placer personal, en rasgo distintivo que nos permita saber mejor quiénes somos.

Una pista, quizás sea solamente eso el gusto, una pista para saber quién sos o cómo estás mientras sentís tu propio paladar.

Pensamos que mirando, haciendo y compartiendo lo que nos interesa, o aquello que nos gusta, vamos a conocernos mejor a nosotros mismos también.

Por eso hacemos Periódico en colaboración con las personas que trabajamos o compartimos intereses, como un ejercicio para disfrutar más el día a día haciendo lo que nos gusta y ojalá que tengamos muchas cosas para compartir.

Dibujo de Elda Broglio